ACTIVIDAD III

¿Por qué me vigilan, si no soy nadie? | Marta Peirano | TEDxMadrid

"La privacidad no es tener algo que ocultar, es el derecho a elegir qué compartir y con quién."

La charla de Marta Peirano, aplaudida por su tono crítico y directo, tiene como propósito concienciar a la gente sobre la vigilancia masiva a la que todos estamos expuestos; y por ende, el valor de la privacidad como derecho fundamental. El breve vídeo pone sobre la mesa el temor de muchos quienes conscientemente intentan evitar rememorar la cruda realidad ante la que nos encontramos, y yo la primera. Por qué digo que la evitamos? Pues, en efecto, porque nos consolamos tras ideas como "no soy nadie", "somos muchos" o "tampoco doy tanta información"; y por otra parte, tampoco pasamos a la praxis. 

Para mí, personalmente, éstas son las tres escenas temidas que me produce lo digital:

1. EL DERECHO DE ELECCIÓN: me gusta pensar que soy yo quien toma las decisiones, que soy yo quien escoge lo que comparto de mi vida privada y lo que no. Las elecciones que tomamos nos definen, son parte de nuestra identidad, pero cuando éste derecho ya no está en nuestras manos, nuestra filiación tampoco se encuentra del todo en ellas. 

2. MANIPULACIÓN: me asusta pensar que no tengamos suficiente capacidad de reflexión o pensamiento crítico como para evitar la conformidad social, y de igual manera, dejar que la realidad social sea configurada, influyendo en nuestra percepción y comportamiento como colectivo. 

A raíz de la manipulación, recomiendo mucho un documento de Jose Antonio Ibáñez, Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, en la facultad de Filosofía, titulado "La manipulación y el hombre contemporáneo".

3. DESHUMANICACIÓN DE LAS RELACIONES: el ser humano, como ser social por naturaleza, que cito a Aristóteles "se es en tanto se co-es", está diseñado para la convivencia en comunidad. Las relaciones tienen en su esencia el contacto físico, espacial y emocional; pero, en mi opinión, lo digital se enfrenta a la manera más primorosa e innata que tenemos de interaccionar; contraponiéndose así sobre nuestra propia naturaleza.

Como cierre, quiero hacer mención a una compañera, quien opino que ha aportado una interesante reflexión sobre los peligros de lo digital:
¿Hasta qué punto estamos dispuestos a ceder nuestra privacidad a cambio de comodidad? La pregunta no es sólo filosófica, sino una cuestión urgente que requiere una respuesta colectiva. La educación sobre privacidad digital, el uso de herramientas de encriptación y la promoción de leyes que protejan los derechos de los ciudadanos en la era digital son pasos esenciales para frenar esta tendencia.  

A continuación os dejo el enlace directo a su blog.




Existe una herramienta llamada "Trace my Shadow", para ver cuáles son los rastros que dejamos en Internet, y además, nos ofrece técnicas para moderarlos. En mi caso, he marcado las casillas de dispositivos y servicios que uso a menudo, y me ha asustado la larga lista de rastros. Por ello, he recurrido al apartado de "los consejos prácticos", entre los cuales, me han aconsejado quitar la geolocalización o ubicación cuando una app me lo pida; y si previamente lo había permitido, desactivarla mediante ajustes.


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